Capitulo III
Ramoncito(a).
Busque la manera de salir y encontrarme con el misterioso cuerpo. Al
abrir la puerta lo primero que vi fueron 2 patas que me botaron al piso seguidas de gruñidos y al parecer intentos de mordiscos dispuestos a quitar el pedazo. Se trataba de Ramón, un perro de la calle que a veces mi familia alimentaba por pesar. Nunca había tenido contacto con él, no sabía que existían entes de esta clase y mucho menos que fuesen tan furiosos. Entre a la casa de nuevo y salió mi madre a darle comida y espantarlo, para que no me hiciera daño. Tomo con su boca la comida que pudo y salió corriendo. Me quedé con Ramón en la cabeza el resto del día, anhelando que volviera al día siguiente. Pasaron los días hasta que apareció con su cara de hambre. Le dije a mi señora mamá que me permitiera darle la comida a mí, advirtiéndome del último incidente que ocurrió, aun así quise enfrentar al animal. Al salir quiso atacarme de nuevo pero se detuvo al ver que le traía comida. Aunque muy furioso aún, me recibió y se echó a correr como la última vez. Cuando quise reaccionar y seguirlo fue muy tarde, corrió muy rápido, pero la próxima vez no me tomará por sorpresa. Cuando regreso hice lo mismo, saque su comida pero al mismo tiempo estaba alistando mi bici para salir detrás de él. Efectivamente el momento llegó y estuve persiguiendo al can hacia unas montañas. Se detuvo por fin y cuando me acerqué descubrí que era ramona y tenía familia. Tres perritos y dos perritas que apenas podían abrir los ojos, pero que se alimentaban de la comida que le habíamos dado a la perrita. Cuando se percató que estaba allí quiso atacarme pero me devolví en mi bici tan rápido como pude. En el camino a casa reflexioné sobre la existencia de los animales y lo que les influye en su cotidianidad para buscar ese bienestar y esa estabilidad que nosotros vemos todos los días… Al otro día quise volver a intentar alimentar a los perritos de Ramona y ¡oh sorpresa! Había más animales entre los árboles y las montañas… elefantes, jirafas, cabras, nutrias, todos los animales que se pueden imaginar estaban aquí, atrapados entre las montañas y haciendo lo posible para poder alimentarse y sobrevivir entre un plano el cual, deduje, no era su lugar de nacimiento ya que si fuese así estarían acobijados por sus familias y tendrían estabilidad. Trate de alimentar cuantos animales pude y regresé. Esa noche tuve una exhaustiva conversación conmigo misma a través del cristal, investigue de qué manera pudiera devolverlos a su ecosistema de origen. Al otro día volví y me encontré con una señora muy mayor, quien me contó que estos animales pertenecían a un zoológico que hace poco funcionaba cerca pero quedo en bancarrota, los dueños huyeron dejando los animales abandonados y sin posibilidad de sobrevivir… ¿Cómo ayudarlos?
Para finalizar escogeremos a uno de los siguientes animales , indagaremos sobre sobre detalles de su habitad (alimentación, vivienda, espacio vital, ciclos de apareamiento). Las preguntas guía serán: ¿Cuál es el mejor espacio para tu animal? ¿El espacio cumple con las necesidades?













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